Reseñas falsas.

Hace unos días leyendo los múltiples correos electrónicos que cada día invaden mi buzón me encuentro con la siguiente oferta: se buscan  reseñadores.  Acto seguido abrí la oferta de trabajo, porque como muchos sabrán colaboro como reseñadora de literatura infantil en varias editoriales, ¿cuál fue mi sorpresa?

La empresa no buscaba gente con experiencia en el sector, ni siquiera se pedía tener buena ortografía, ¿para qué?  El único requisito imprescindible para presentar tu candidatura era: haber comprado al menos una vez en Amazon.



Mis ojos se abrieron de par en par, y mi ceja izquierda casi no se sale de mi frente, los que me conocen ya deben estar riéndose porque ya están viendo mi ceja escapándose a lo Escarlata O’Hara, ja ja ja… ¡céntrate Elva!

Decir que me pillé un rebote de tres pares de narices es quedarme corta. Sí, claro que tenía claro que no todas las reseñas son verdaderas, ¡y tanto! Lo he vivido en carnes propias,  en una novela mía en la que no hay ni un solo momento erótico festivo, un encantador reseñador escribió: otra novelita erótica para chicas.

 Bueno, cabe la posibilidad que sea más reprimido que cierta persona a la que una vez conocí que decía: guardo mi cajita de música para una persona especial. No voy a entrar en detalles pero la “cajita” no tocaba el  Para Elisa…, por cierto, espero que a estas alturas encontrara quién la abriera porque si no tendrá una tupida tela de araña…

¿De verdad es necesario llegar a este punto? ¿De verdad es necesario contratar (ejem…ejem… eso no era contratar) gente para hablar bien de las novelas de tus escritores o hacer lo contrario con aquellos que crees molestan a los tuyos?  ¿A dónde nos va a llevar todo esto? Fácil y simple, a las nuevas políticas de empresas como Amazon, que se plantean cruzar datos y ver si reseñadores y escritores están conectados en las RRSS. 

 Amazon ya ha demandado a más de 1000 usuarios por realizar falsas reseñas, puedes leer aquí la noticia, aunque eso ocurrió en Octubre y yo no hace ni dos semanas que recibí la oferta. Ahora solo queda esperar que los lectores se guíen por algo más que reseñas y estrellas poco titilantes.


 Muaaaaaaaaackis...muaaaaackis

Elva Martínez

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